Con semejante hallazgo, Felipe se encontró de pronto frente a una contradicción que no podía entender: el haber evolucionado le permitió percibir ambos caminos del arte, dándose cuenta por si mismo de los infinitos senderos que puede seguir la mente humana, poseída por una inquietud artística; pero por otro lado le resultaba increíble el hecho de que solo él parecía advertir y reconocer el otro gran sub-grupo de artes que, en su mayoría, eran también obra del hombre, que están ahí delante de nuestros ojos todos los días, que nos sacan una sonrisa silenciosa cuando nos sorprendemos creando una de ellas, que nos enseñan a veces la grandeza y sencillez de la mente humana, y en otras ocasiones nos disminuyen al mínimo ante la perfección, azarosa o no, de la naturaleza.
El tiempo hizo entender a Felipe que también las artes generan, manifiestan y demuestran sentimientos intensos que tampoco percibe mucha gente. A veces la grandilocuencia de la técnica llevada al máximo, en forma gloriosa en algunos casos, hace aún mas difícil llegar a ésta raíz sensible y hasta sencilla de un producto artístico. Muchos “conocedores” se desinflan de palabras de elogio a determinada pincelada, o la forma proporcionada en que se ubican los protagonistas de la composición y jamás se hace referencia al oscuro camino que lleva al artista a expresar determinada idea o sentimiento.
Esto es peor aún dentro de las artes cotidianas, supo observar Felipe, ya que, en la gran mayoría de expresiones de esta “corriente” la técnica es prácticamente nula y hasta incluso, éstas artes se manifiestan por puro azar, que nunca es tal si se indaga a fondo sobre el sentimiento que la generó. Y con respecto a las expresiones de arte cotidiana debidas a la naturaleza, al no estar atribuidas a ningun individuo y además, en muchos casos, contar con la posibilidad diaria de apreciarlas, se las pasa por alto por obvias, por fáciles de obtener, por gratuitas. Generalmente en este rubro son mas valoradas las expresiones que implican una espera, un desplazamiento para su apreciación. Cabe aclarar que éstas formas naturales muchas veces nos revelan aquellos sentimientos que se encuentran en lo profundo de cada alma: como toda manifestación artística, son de libre interpretación.
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