
Encontré cosas viejas que escribi en mis primeras vomitadas de ideas, se las dejo por si tienen ganas de conocer los origenes. Y si no tienen ganas, también.
Asi se manifiesta el diseño arquitectónico, por momentos aracnido y ramificado y otras veces obsoletamente anticuado cual camisa molinesca, carente de afecto skipeano desde el siglo anterior al gran Cuervo de la tierra de los autos quemados... tan quemados como los heroicos sobrevivientes del desguace de viviendas sociales pero no socialistas, que hacen sociales en la de Roca, viajando a la tierra donde la gente no tiene documentos porque lleva el acento, pero si ostenta libretas faduquianas con sendas notas de mentira, sobre todo en señoritas de fina estampa y cortas ideas proyectuales.
Los discipulos del “es raro” y de las bandejas de 4’s para todos, seguimos soportando maternidades, tormentas y hasta porque no, soldados caidos en cumplimiento del deber de diseñar cualquier verdura, pero que le guste a los mismos que lo motivan a innovar. No avancen en ideas radicales, la novedad es el pecado para los estructurados del dios Estructuro, azote de los entrepisos voladores y defensor de los Fe·8· y tambien del ·10· que desafiaran la gravedad por siempre, excepto en la Falling-Water, que de tan volado el voladizo, se voló. Se definen las vidas de los centros culturales, les quedan dias y algunos moriran, otros atraeran mayor cultura que la preexistente, y la mayoria complaceran a la bestia devoradora de tardes, noches, y porque no lactántricos. Hermanos de ladrillo, siameses de viga de encadenado y tensor, solo os deseo que defendais vuestras posturas frente a jurys, amas de casa que leen Para Ti y asimismo, inversores de edificios afrancesados que tienen toda la papota. Por lo menos asi lo veo yo, esta es mi pequeña ceguera de luz.
Autor: Adrián J. Gonzalez Navarro.