
¡Sorpresa! Los imaginarios no mueren jamás, y los mitos tienen una vida y un tamaño infinitamente mayores a sus realidades. Con esto no vengo a descubrir nada, pero les voy a contar una experiencia increíble por lo anacrónico de la disputa que me toco vivir en el día de ayer, viernes 18 de septiembre.
Tuve que ir a la FADU a la salida de mi trabajo, en un día nada agradable para pasear por Ciudad Universitaria: día de elecciones estudiantiles. Cuando logré abrirme paso entre los cientos de folletos y volantes que me revistieron de pies a cabeza, por fin entré al patio central: un espacio vacío teórico hoy surcado por cientos de banderas de diversas ideologías políticas que te invitan a votar a tal o cual idea, disputándose cual es más “revolucionaria” que la otra. Se me ocurrió una pregunta: ¿No debería haber veda electoral también en la universidad? Aunque más no sea para respetarnos dándonos un lugar de estudio más ordenado y limpio.
Todo esto me molestó pero no me resultó para nada novedoso, solo más “barroco” que de costumbre. El hecho verdaderamente asombroso es el que les paso a relatar: me recomendaron leer un libro llamado “¿Quién le teme a la Bauhaus feroz?”, de Tom Wolfe, que propone una crítica a la desaparecida escuela de diseño alemana; y entonces me fui al puesto de la librería CP67 y tuve este insólito diálogo con el vendedor:
- Hola, tenés el libro “¿Quién le teme a la Bauhaus feroz?”
A lo que el vendedor, con un sutil cambio de expresión y algo de molestia me contestó:
- No lo tenemos ese libro, no lo tuvimos nunca.
- ¿Pero lo tendrán en la casa central? – Insistí.
- No, jamás lo vendimos.
- ¿Pero qué? ¿Se dejó de editar?
- No, nunca lo tuvimos.
Con una absoluta sorpresa incrédula me fui del pequeño local, antes de hacer enojar al empleado y le seguí dando la vuelta al patio central y recibiendo mas volantes. En la esquina opuesta físicamente (y ahora descubrí que también ideológicamente) hay un puesto similar pero de la librería Concentra, en donde tuve este sensiblemente diferente diálogo con el vendedor:
- Hola, tenés el libro “¿Quién le teme a la Bauhaus feroz?”
- Ah si, déjame ver… Uh, justo se me terminó. Tengo otros de Tom Wolfe, pero ese se agotó.
- Pero se consigue, ¿No?
- Si, lo suelo tener, pasa la semana que viene.
Recordé un libro que leí hace años y me corrió un escalofrío por la espalda: el libro es “Fahrenheit 451”, y en su fantástica historia futurista, los bomberos trabajaban incendiando libros para abolir el pasado. Creo que es más que elocuente esta diferencia. Hay una gran parte de la comunidad de arquitectos y diseñadores que sostienen esta ideología a rajatabla, y que no aceptan ninguna opinión opuesta o diferente al menos. Tal y como se fundaron las bases de la extinta escuela de diseño alemana hace ya mas de 70 años, diciéndole a la gente de que manera tiene que habitar su casa, dormir, vivir, etc.; hoy continua la saga autoritaria en algunos sectores que tendrán sus intereses o negocios que preservar, diciéndonos que podemos leer o mirar, y en suma, qué podemos pensar.
No confíen en ninguna postura absolutista. No sean fans de ninguna forma. No me hagan caso…
Autor: Arq. Adrián J. González Navarro.

