miércoles, 9 de abril de 2008

REFLEXION PROFESIONAL EN PRIMERAS NUPCIAS


Aun entumecido en hombros e ideas, de fantásticas andanzas por los mas inhóspitos caminos de gótica edad media, rancias leyes de código civil e interminables barras de acero que me atraparon por la eternidad de la carrera mas larga, acá me encuentro con mi otro yo, de apenas unos centímetros menos que mi actual yo, 14 años menos, sin barba y con las mismas ganas locas que me motorizan hoy; llevándome de la mano por el túnel de todos los tiempos, que converge a un foso común y al que la línea H llegara en apenas unos añitos, según promesa del pelado.
La eternidad en apenas unos años, la inmortalidad de la vida ovoide y abruptamente finalizada por compresión contra mi cabezota. La misma cabeza que otrora se creyera bastante completita, con lechuga y tomate, pero que cada día de la nueva vida, no hacia mas que afianzar mas la idea de vacío a completar. Y se completo? Jamás ocurrirá eso, ni en los más grandes candiles de la humanidad del ladrillo y el cemento loco (o era el diamante loco?). Los grandes viejos chotos que iluminaran por siempre a los pibes que cadeamos eternamente. Mies Van Meegroot, el cuervo que no es azulgrana, los enormes pintores que se cansaron de copiar gordas curvas de chicas bien y tiraron cuadrados simples, rectos y dueños de la mayor sensualidad del siglo veinte.
También hubo maestros sin estampita, tipos que sensibilizaron a este maestro mayor de techos de tejas, porque otra cosa no conocía. Grandes anónimos que me dieron los mas certeros golpes desasnadores en la nuca, hasta que el chico entendió, vio señora? La gran casa de hormigón y parasoles caídos también me encontró con hermanos que la biología no quiso juntar antes, amigos y cosufridores del disfrute del hábitat humano. Juntos soñamos mañana tras mañana, tras entrega, tras final el día del final que finalmente me llego.
Desde el prisma de HºAº, mientas miraba el gran elipse de HºAº que los romanos soñaron y lograron, conocí desgracias, alegrías, odios y un gran amor, que la vida con sus antojos faraónicos recién me permitieron materializar en el último de los años de la eternidad de las noches sin dormir, cuando el guerrero cansado ya ni pide la pelota. Barrilete cósmico, de que planeta viniste para bajarme de pecho semejante asistencia perfecta a todas las teóricas que no escuche en nombre del buitrismo de alta calidad.
Sepan disculpar, prometí que no lloraría, pero me gusta romper promesas y huevos. Mientras miro las nuevas olas, yo recién soy parte del mar. Gracias ancestros de remotas aldeas españolas, porque con vuestras fuertes raíces, tronco y ramas, aquí esta la primera hoja tierna y verde de todo el fucking árbol genealógico que logro salir de una universidad, con toga y birrete.
A vos que estas leyendo esto: no me bajes los brazos, pendejo, que somos pocos y nos necesitamos mucho. Gracias.

Por fin,
Arquitecto Adrián Javier González Navarro.

viernes, 4 de abril de 2008

REFLEXION DICIEMBRERA PRE-MUNDIAL PERSONAL (Y NO FEST)


Desde tiempos remotos, de lo mas lejanos, cuando terminas la primera vez, al nene lo vuelven loco y lo engatusan de acá para allá, que el futuro, que la mar en coche, que la vocación, que lengua o matemática, que las artes no son carreras... Y el niño grita: ¡Paren, que elegir carrera también es un arte! Mama, no se pueden seguir 2 carreras? No nene, la sociedad te va a condenar. El que mucho abarca poco aprieta, dijo un medio pelo mientras se sacaba la carnita con el escarbadientes, un domingo a la tardecita.

Y aquí parado en la colina previa al Everest de las vidas, me encuentro solo, o rodeado de nuevos, diferentes a los que empezaron, por suerte y por desgracia. Allá por mis tiernos 12 añitos le dije a mama, "quiero ser arquitecto, donde se estudia eso?"... y fui a parar al industrial que me hizo, entre otras cosas, hombre y maestro (mayor de obras), además de flor de cubito de hormigón armado con Fe 8 que le daba a La Renga y la campera de jean rotosa.

La gente crece vio? (no toda, ya se) y de paso que paso por el paso de los libres (ahora nuevamente), entre maquetas que se bancan altos impactos de profes medio pelo o aplausos de profes sin pelo, entre noches (pocas, no seas gil!) sin dormir y bello buitrismo de toda calaña, cátedra y porque no, localidad del GBA, la segunda adolescencia se me fue como harina en los dedos, y ojala que pronto en la cabeza. La misma cabeza abierta a puros hachazos conceptuales que concebía todo techo como un gran tejado francés, y que el mismísimo francés mayor le hizo entender que estaba equivocado y que tenia razón, todo a la vez (si, señora, me contradigo).

Donde estarán las rotring y los inmaculados cartones grises de 3mm reales del 1 a 1? Que será de la vida de la plantilla de elipses y sanitarios? Donde quedo cada hora perdida o ganada con las 6 cuerdas? Una sola cosa me aburre... el que mucho abarca, no se duerme en los laureles! Santaolallismo atroz, sin tanto como aquel, pero con mucho mas que este, a escasos minutos, paginas, resaltadores y una sola puta aburrida hora de colectivo mas... se encuentra la copa Charles Edouard Jeanneret, el barrilete cósmico de los ladrillos, el que pateo por arriba de la barrera arquitectónica y la clavo en el ángulo, el que le da nombre y apellido al titulo que en adelante será prefijo del mío, pero que jamás fue a perder el tiempo en jurys de riña de gallos...
Uhhh, me olvidaba!! Me voy a estudiar que tengo final y estoy hasta las manos, no llego!


Autor: Arq. Adrian J. Gonzalez Navarro

(antes de recibirme)