jueves, 26 de febrero de 2009

Razones académicas y no Racing Club... o si?


Seria un redundante y aburrido discurso referirme a la crisis de las instituciones en el siglo XXI, la falta de interés de los jóvenes en el profesionalismo y la búsqueda de la especialización en alguna disciplina compleja. Considero que cada vez es mas raro dedicarse a estudiar largas carreras y la gente en general busca esfuerzos menores y emociones inmediatas o resultados mas inminentes, pero aun así sigo practicando la anacrónica rebeldía de leer, analizar, entender, y apasionarme por la vocación que descubrí en mi mas tierna infancia.

Desde que llegué a la FADU, conocí grandes personas, pensadores, profesionales de trayectoria, gente apasionada y sencilla, y también de los otros. No es para nada casual que la mayoría de los “grandes” hayan sido precisamente los de mas edad, los que me hicieron adoptar dogmas o rechazarlos, pero siempre con un proceso de pensamiento en el medio.

El presente en esta casa de estudios, que la considero propia tras 8 años como alumno y 1 como ayudante de cátedra, es cada vez menos alentador. Finalmente llegue a la conclusión de que el valor académico tiene que ver casi exclusivamente con cuestiones políticas y/o estratégicas, y cada vez menos con meritos intelectuales o de trayectoria profesional. Es así como los mismos “grandes” que me enseñaron tantas cosas, y que gozan de plena salud mental, se transforman en caducos al romperse el hechizo de la edad, cual cenicientas de claustro, cayendo en las garras de la jubilación obligatoria.

Y el trago amargo no termina ahí, quienes se embanderan en la igualdad y la búsqueda de la excelencia académica basada en la democracia, son quienes avalan y sostienen este sistema totalmente irracional, en el que Clorindo Testa o Mario Roberto Álvarez (por citar solo dos casos) estarían absurdamente viejos para enseñar, pero si yo con mis 27 años, cumpliera con ciertos requisitos de currículum totalmente negociables, y contara con cierto respaldo y afinidad política con ciertos grupos que hoy gobiernan la facultad, podría tener mi cátedra, siguiendo la repartija con mis correligionarios político - ideológicos. Y no me quiero referir solo a quienes hoy les toca en suerte o en desgracia estar al frente: año tras año las banderas podrán cambiar, pero los cambios de fondo jamás llegan, porque una vez en la cima es mas difícil “traicionar” a quienes nos llevaron hasta ahí. Mucho mas sencillo es apostar a pasar lo más calmo posible el periodo, y no jugársela por medidas demasiado arriesgadas pensando en renovar el mandato…

Ojala vos que estas ahí leyendo tengas ganas de hacer algo por mínimo que sea, desde tu lugar. Podes hacer actos revolucionarios como estudiar de verdad para un final, leer el libro opuesto al que te hicieron leer y compararlos, elegir una cátedra por su trayectoria y no porque te dijeron que es fácil o votar en cada elección sea obligatoria o no según lo que vos sientas y no porque son los malos conocidos…

Un viejo docente nos dijo una vez en una teórica: “Si no se quejan, después no se quejen” Cuanta razón tenia…

Autor: Arq. Adrián J. González Navarro