lunes, 10 de mayo de 2010

FELIPE. Capítulo I

Ocurrió en un momento que aun no está muy claro cuándo ubicarlo, y continuó por demasiado tiempo. Me dejó solo pero fue culpa mía. Éramos dos y quizás mi felicidad radicaba en su dependencia, pero él no lo advertía. Con la plomiza mirada de sentir que todo terminó, asistiendo a su propio fin, encontré a Felipe sosegado y fuera de sí. Sentí que necesitaba un cambió para su vida y trate de ayudarlo, aunque ahora me arrepienta tanto. Cuando las etapas avanzan y se van definiendo los roles, todo fin queda excluido de nuestra lógica, cada paso pareciera alejarnos, pero no era el caso mi compañero, él evitaba cada simplismo que lo ayude a avanzar mas rápido pero con menos poética, sus largos caminos y por momentos, repetitivos también, nunca le generaban el menor atisbo de aburrimiento: una sombra era una maravillosa expresión del claroscuro de la realidad, un corcho de vino representaba la mas increíble maquinaria de entretenimiento, y le resultaba sorprendente cada vez que lo redescubría.

Felipe acostumbraba evitarme cuando le venían ganas de hacerlo, pero me llamaba y pedía consejos que yo, simulando saberlo todo, le ofrecía como a un hijo que se peleó en la escuela. El pibe era el espíritu libre por excelencia, pero dependía de todos a su vez. Podía dedicarse con todo su ser, entregando la vida, a realizar la mas inútil de las tareas, y aun así se sentía realizado, completo y acabado al cabo de eternos… ¡15 minutos! Las excursiones por la mente que hacemos nosotros, los que nos creemos por encima de ellos, nos llevan miles de horas, cientos de minutos, dolores de cabeza y demás sandeces, para finalmente descubrir que todo es sencillo, simple y hasta efímero. Mientras que este extraño ser y los de su tipo viven la vida, se extenúan de placer con una pequeñez y nos pegan en la nuca cual mosquiteros de la mente que, con su elástico nuevo vienen a cerrarnos la puerta de la estupidez, nosotros los “inteligentes” que hacemos rodar al mundo, pero para atrás, creemos divertirnos con complicadas parafernalias de la ciencia y la tecnología. De todas formas creo que siempre envidiamos y creemos mejor la vida del otro cuando es tan distinta de la nuestra. Y era bien diferente…

2 comentarios:

Ambar Violeta dijo...

Muy bueno, Adrian!!!!
Espero los siguientes!!!!

Indivisible dijo...

Hola Adrian
Intrigante el futuro de felipe.
adeu!