Corría el año 1991 y tras mi reciente cumpleaños nº10, en el que me sentía "todo un hombrecito", mi viejo tuvo la genial idea de decirme "vamos que te voy a comprar un regalo". No se si él lo tenía en mente o fue la mas maravillosa casualidad, pero lo cierto es que ese sábado por la mañana salimos de casa en la coupé Ford Taunus impecable, como siempre. Terminamos en la habitual visita al barrio de Barracas para hacer compras y pasar por su taller mecánico (por ese entonces vivíamos en San Cristobal)y fuimos a parar a un local ya desaparecido hoy, que vendia electrodomésticos, una especie de Garbarino barrial, que estaba ubicado en Vieytes y California. Yo entre sin mucha ilusión, conciente de que lo único que quería era algo de las Tortugas Ninja o de Playmobil, y en ese local no parecía haber ningún juguete.
En una vitrina vimos una seria de teclados Casio y ahí mi animo cambió: era algo distinto a lo que yo hubiera elegido y me dio curiosidad. Mi viejo me dijo ¿Querés uno?, y yo sin saber mucho que uso le podía dar dije que si, rapidamente.
Aquel nublado sábado 1º de junio de 1991, descubrí con sorpresa que podía sacar melodías con solo probar las teclas, me venian a la mente tangos clásicos y alguna canción romántica que sonaba en mi casa, de la talla de Jose Luis Perales o Julio Iglesias, e inmediatamente tras unas breves pruebas, sacaba la tonada casi a la perfección. Después nos pasábamos horas con mi viejo sacando mas y mas tangos, y ahí descubrí que ese extraño don auditivo me venía directamente de él....
Así empezó mi amor por la música y ya nunca mas me pude curar. Gracias viejo! Me cambiaste la vida!
autor: Adrián J. González Navarro.
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