lunes, 9 de agosto de 2010

FELIPE. Capítulo IX

Y mientras tanto, acá estoy yo. Ya nunca seré el mismo que era cuando Felipe no era. El ser mas increíblemente libre que conociera en mi vida se estaba encerrando el solo en vericuetos ajenos a su naturaleza. Cada recuerdo anterior venia a mi mente con la única razón de atormentarme, de hacerme sentir una nostalgia casi rencorosa, de pensar en varias maneras de recomponer todo esto: ideando planes para deshacer el extraño conjuro, por así llamarlo, para tenerlo otra vez acá, en perpetuo silencio, en eterno diálogo. Las más locas fantasías me desvelan una y otra noche. Hoy voy a cortar por lo sano, voy a tomar hasta perder la memoria, si es que esto no la aviva más.

¡Basta Felipe! ¡Salí de una vez de mi cabeza! … pero no quiero olvidarte, quiero inmortalizarte, quiero ir para atrás, para vos que vallas para adelante. Me levanto sobresaltado, pateo la botella vacía y solo consigo romper un cuadro con una foto nuestra, de épocas… ¿Pasadas o futuras? ¿Felices o desgraciadas? Ya ni yo puedo saberlo.

Y finalmente, siendo las 3 AM, un relámpago me hizo ver la luz. Esa misma que tanto te atraía antes. Si concreto mi plan, talvez todo quede anulado. Aunque bien podría ponerle un trágico fin y perderlo todo, perderte por completo. Es un riesgo alto, pero talvez la única salida. Quisiera tener otra oportunidad de hacerte entender que todo esto que nos alejó, es peor para los dos. Ni podrías imaginar lo infinitamente felices que seguiríamos siendo.

Me acabo de dar cuenta que estoy gritando solo. Pienso que es probable que realmente estés mejor con tu cambio de vida, y que te engañes con estar conociendo la felicidad. ¡Conmigo eras feliz! ¡Y yo también lo era! Pero ya no me escuchas. En realidad creo que nunca lo hiciste. Basta. 4:23 AM. Tengo que dormir.

No hay comentarios: