Que podría decirte, Antonio. Me emocionas con tus palabras, aunque mas no sean puras piedras apiladas unas con otras. Pero con tanto arte a donde iremos a parar, si hay quien dice que se te fue la mano. Claro que se te fue, porque los que quedamos acá abajo y tenemos el atrevimiento de llamarnos colegas tuyos, ya no tenemos tiempo ni ganas ni cabeza para semejante infraestructura de lo fantástico. ¿Para que voy a pensar en la estructura si hay ingenieros? ¿Para que voy a pensar el detalle si el que sabe solo ve la totalidad? Bueno, desde ya te digo que no. El que NO sabe es el que va a vivir y amar y sentir y pasar por este mundo, ahí adentro. Y si empezamos a pensar que los enemigos están en otro lado y no del otro lado (del escritorio); en una de esas nos da por volver a las fuentes, volver a los grandes maestros del movimiento modernista (si, leyeron bien, sabiondos del lápiz ancho pero no gordo) y pensar en que le estoy haciendo la casa a la tía Pocha.
Todo empezó allá lejos y hace tiempo con el mítico Boca – River de las cubiertas: Techo de tejas vs. Techo plano. Pero antes de que rodara esta insólita pelota, vos ya habías enviado las esperanzas a la tribuna con tus paraboloides hiperbólicos, hiper globalizados hoy en día y utilizados de manera turística, historicista y porque no nacionalista, para la gente de tus pagos. Pero no hay nada más pasajero y más indiscutible que las modas, y las que se vienen imponiendo hoy en día tienen que ver con otros tipos de tu época que la pensaron bien, viste. Que te tildaron de obsoleto y excesivo, pero se fueron para el otro lado. Que el ornamento es delito y que me saques todas esas malformaciones de estuco. Si, todo muy lindo (¿) pero de tanto sintetizar se fueron a la maqueta uno en uno, pensada para playmobil que no camina, no se acalambra, no va al baño y no tiene ganas de cambiar un mueble de lugar.
Yo no digo que este todo mal de un lado y bien del otro, pero recordemos que vinimos al mundo para ofrecer un servicio, casi como enfermeritas del hábitat, con cofia y todo, y nuestros pacientes/ clientes quieren recuperar la salud de sus guaridas, para vivir mejor, no para salir en la ultima revista de decoración escandinava… (Bueno, algunos si). Asi que dejémonos de joder con las modas y volvamos al detalle de pensar nuevamente en los tectos y no en los arquis.
Perdóname Antonio, es que me pongo loco, vos no tenés la culpa y ya estas en la gloria. Y yo acá abajo trayéndote problemas menores. Te cuento que tu templete ya esta quedando terminadito, pero los tectos de ahora no saben que hacer con eso de “pensar en el detalle”, viste vos… No te robo más tiempo, nos vemos en la próxima revolución de conceptos.
Se despide desde lejos tu admirador y tectum… No arquitecto porque el mas alto de todos seguís siendo vos…
Autor: arq. Adrián Javier González Navarro
Todo empezó allá lejos y hace tiempo con el mítico Boca – River de las cubiertas: Techo de tejas vs. Techo plano. Pero antes de que rodara esta insólita pelota, vos ya habías enviado las esperanzas a la tribuna con tus paraboloides hiperbólicos, hiper globalizados hoy en día y utilizados de manera turística, historicista y porque no nacionalista, para la gente de tus pagos. Pero no hay nada más pasajero y más indiscutible que las modas, y las que se vienen imponiendo hoy en día tienen que ver con otros tipos de tu época que la pensaron bien, viste. Que te tildaron de obsoleto y excesivo, pero se fueron para el otro lado. Que el ornamento es delito y que me saques todas esas malformaciones de estuco. Si, todo muy lindo (¿) pero de tanto sintetizar se fueron a la maqueta uno en uno, pensada para playmobil que no camina, no se acalambra, no va al baño y no tiene ganas de cambiar un mueble de lugar.
Yo no digo que este todo mal de un lado y bien del otro, pero recordemos que vinimos al mundo para ofrecer un servicio, casi como enfermeritas del hábitat, con cofia y todo, y nuestros pacientes/ clientes quieren recuperar la salud de sus guaridas, para vivir mejor, no para salir en la ultima revista de decoración escandinava… (Bueno, algunos si). Asi que dejémonos de joder con las modas y volvamos al detalle de pensar nuevamente en los tectos y no en los arquis.
Perdóname Antonio, es que me pongo loco, vos no tenés la culpa y ya estas en la gloria. Y yo acá abajo trayéndote problemas menores. Te cuento que tu templete ya esta quedando terminadito, pero los tectos de ahora no saben que hacer con eso de “pensar en el detalle”, viste vos… No te robo más tiempo, nos vemos en la próxima revolución de conceptos.
Se despide desde lejos tu admirador y tectum… No arquitecto porque el mas alto de todos seguís siendo vos…
Autor: arq. Adrián Javier González Navarro
1 comentario:
SENCILLAMENTE CONMOVEDORA, COMO LA OBRA DEL GRAN ANTONI.
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