viernes, 4 de abril de 2008

REFLEXION DICIEMBRERA PRE-MUNDIAL PERSONAL (Y NO FEST)


Desde tiempos remotos, de lo mas lejanos, cuando terminas la primera vez, al nene lo vuelven loco y lo engatusan de acá para allá, que el futuro, que la mar en coche, que la vocación, que lengua o matemática, que las artes no son carreras... Y el niño grita: ¡Paren, que elegir carrera también es un arte! Mama, no se pueden seguir 2 carreras? No nene, la sociedad te va a condenar. El que mucho abarca poco aprieta, dijo un medio pelo mientras se sacaba la carnita con el escarbadientes, un domingo a la tardecita.

Y aquí parado en la colina previa al Everest de las vidas, me encuentro solo, o rodeado de nuevos, diferentes a los que empezaron, por suerte y por desgracia. Allá por mis tiernos 12 añitos le dije a mama, "quiero ser arquitecto, donde se estudia eso?"... y fui a parar al industrial que me hizo, entre otras cosas, hombre y maestro (mayor de obras), además de flor de cubito de hormigón armado con Fe 8 que le daba a La Renga y la campera de jean rotosa.

La gente crece vio? (no toda, ya se) y de paso que paso por el paso de los libres (ahora nuevamente), entre maquetas que se bancan altos impactos de profes medio pelo o aplausos de profes sin pelo, entre noches (pocas, no seas gil!) sin dormir y bello buitrismo de toda calaña, cátedra y porque no, localidad del GBA, la segunda adolescencia se me fue como harina en los dedos, y ojala que pronto en la cabeza. La misma cabeza abierta a puros hachazos conceptuales que concebía todo techo como un gran tejado francés, y que el mismísimo francés mayor le hizo entender que estaba equivocado y que tenia razón, todo a la vez (si, señora, me contradigo).

Donde estarán las rotring y los inmaculados cartones grises de 3mm reales del 1 a 1? Que será de la vida de la plantilla de elipses y sanitarios? Donde quedo cada hora perdida o ganada con las 6 cuerdas? Una sola cosa me aburre... el que mucho abarca, no se duerme en los laureles! Santaolallismo atroz, sin tanto como aquel, pero con mucho mas que este, a escasos minutos, paginas, resaltadores y una sola puta aburrida hora de colectivo mas... se encuentra la copa Charles Edouard Jeanneret, el barrilete cósmico de los ladrillos, el que pateo por arriba de la barrera arquitectónica y la clavo en el ángulo, el que le da nombre y apellido al titulo que en adelante será prefijo del mío, pero que jamás fue a perder el tiempo en jurys de riña de gallos...
Uhhh, me olvidaba!! Me voy a estudiar que tengo final y estoy hasta las manos, no llego!


Autor: Arq. Adrian J. Gonzalez Navarro

(antes de recibirme)

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