martes, 25 de marzo de 2008

El lugar común















Y resulta que cada vez es mas confusa la delgada línea que divide lo tremendamente novedoso y original, de lo absurdamente arcaico y repetitivo. Signo de los tiempos veloces que corren a ninguna parte y hacen a nuestra juventud cada vez menos informada y mas comunicada con el vacío de la novedad del choque que acaba de ocurrir hace dos minutos, pero que ya habremos olvidado apenas un segundo después.
Y es allí donde aparece este lugar teórico en el que todos podríamos encontrarnos por siempre a cantar novedosos lentos de extrañas bandas que aburrieron a nuestros tíos piolas, pero que papá y mamá jamás conocieron. Porque escuchar a Sui Generis un día de lluvia es para suicidarse, y si te quedas un sábado a la noche en casa sos un viejo amargado.
Pero resulta que a la gran minoría, en nuestro interior, nos dan ganas, cada tanto, de quedarnos en casa y no salir a aburrirse a un emporio electro-dance; ganas de poder estar con amigos compartiendo emociones fuertes, pero también poder oír lo que nos estamos diciendo, en lugar de escuchar gritos perdidos en el ruidoso silencio de ideas de los lugares comunes que frecuentamos.
Si lees esto por arriba, talvez a esta altura pienses que soy una persona bastante aburrida. Según ciertos parámetros de lugar común, puede ser que si; pero en realidad necesito conmover el alma para estar realmente “pasando un rato copado”. Y puede ocurrir en cualquier lugar físico, puede ser tomando Coca-Cola, puede ser totalmente solo, caminando, leyendo, o simplemente oyendo el ruido de la ciudad en la que estés.
La regla general que se me ocurre apresuradamente, es que si necesitas exclusivamente estímulos para tus sentidos, cualquiera de ellos, para “pasarla bien”, te podes ubicar cómodamente en el placentero, concurrido y abrigado lugar común correspondiente a una persona de tu edad. Pero si en cambio podes descubrir vos solo, dentro de tu cabeza, aquello que te llene placenteramente el alma, por medio de la imaginación, el pensamiento; el aparato sensible de tu mente puede llegar a ser infinitamente más rico que cualquier fiesta que puedas imaginar (y uso esta palabra a propósito).
El lugar que ocupa tu alma, que no es un lugar físico en si mismo, sino un sector teórico del pensamiento, jamás puede ser común con nadie, porque es exclusivamente un producto de tu mente. Desde ya que es mucho mas fácil salir de ese “encierro” y estimularse sensorialmente con otras personas, pero te puedo asegurar que las máximas satisfacciones solo te las puede dar tu cerebro.
Ojala puedas ampliar tu memoria para poder ver todo lo que la cultura actual de lo instantáneo expulsa y renueva constantemente delante de tus narices; solo así podrás salirte del lugar común que el sistema nos fabrica día a día y ser sencillamente vos mismo.
¿Hace falta algún aparato tecnológico? ¿Es necesario ser un erudito o sabio para poder charlar con mi propia alma? Por supuesto que NO. ¿Existen mas personas así o el lugar no común es también desolado? Voy a dejar que busques la respuesta vos mismo, mientras yo me voy divertir como loco mirando por la ventana de a ratos, y terminando de leer un viejo libro que ya nadie compra, de un autor que hace años paso de moda.

Autor:
Arq. Adrián J. González Navarro

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